El Retrato Miniatura

El Retrato Miniatura

En el retrato a pequeña escala se reproducían las efigies de seres amados y admirados, guardados en pequeños marcos, estuches o medallones. Además, era posible utilizarlos como piezas de joyería. Conservaban siempre un gran sentimiento de añoranza, nostalgia o melancolía, por lo que fungían como imágenes devocionales, íntimas y propias de resguardo.

Los registros de este género se remontan a la Edad Media, donde las primeras muestras se realizaron sobre vitela; sin embargo, fue durante los siglos XVIII y XIX cuando su producción aumentó en Europa y América, con la introducción de las láminas de marfil o hueso como soporte.

En cuanto a las técnicas y materiales, se prefirió el óleo, aunque también se utilizaron con frecuencia sustancias con mayor capacidad de transparencia como la acuarela y el gouache, descrito en los tratados antiguos como un término que engloba las policromías de base acuosa.

Además de mostrar la destreza técnica de artistas para adaptarse a formatos pequeños, las miniaturas dan cuenta de un mecenazgo abundante, relacionado con el valor sentimental de las piezas, que propició el desarrollo de este género.

A finales del siglo XIX, la fotografía llegaría a relevar paulatinamente la labor de los miniaturistas. Por ello, algunos de sus primeros ejemplares, como daguerrotipos, ambrotipos y ferrotipos, convivieron con este tipo de pintura.

En nuestras Subastas de Oportunidades, presentamos una rica colección de miniaturas, en la que podrán encontrar obras destacadas de los siglos XVIII, XIX y XX.