El “Salvator Mundi” a la venta

El “Salvator Mundi” a la venta

Por Luis C. López Morton Z.

“El Salvador a la venta” (The Savior for Sale) es el título del documental del periodista francés Antoine Vitkine, recién estrenado en la televisión francesa, dedicado al Salvator Mundi, óleo sobre tabla de 65.7 x 45.7 cm, de Leonardo da Vinci (1452-1519), vendido por Christie’s, Nueva York el 15 de noviembre de 2017, alcanzando el precio más alto de cualquier pintura puesta en puja: 450’312,500 dólares (incluye premio de la casa de subastas). Hasta ahora el misterio de la identidad de su comprador se aclara, se trata del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed Bin Salman (1985).

Antes y después de la limpieza y remoción de repintes

La historia de cómo llegó este capolavoro a la subasta neoyorkina resulta interesante; empecemos con el catálogo que editó Christie’s para su licitación: 160 páginas dedicadas en exclusiva a esta versión de Jesús de Nazaret como Cristo (en hebreo: מָשִׁיחַ, Māšîaḥ, Mesías, “ungido”). La firma comercializadora lo incluyó en la oferta de postguerra y arte contemporáneo, estrategia de marketing para incitar a compradores de otras categorías de arte, no necesariamente coleccionistas de viejos maestros a los que el nombre de Leonardo da Vinci les llamaría la atención. De modo que la publicación incorporó varios ensayos de especialistas en la obra del renacentista toscano, con fotografías que capturan el mínimo detalle de la pieza confrontada con otras del presumible autor, incluyéndose una página completa acerca de la procedencia y la literatura donde se menciona y reproduce la pintura.

Mohamed Bin Salman.© Rainer Jensen / DPA / Global Look Press

El consignante del Salvator Mundi a Christie’s, cuyo nombre no aparece en el catálogo, fue el billonario y hombre de negocios ruso Dimitri Rybolovlev (1966), quien en 2014 se hizo de la obra pagando 127’500,000 dólares al corredor de arte suizo y hombre de negocios Yves Bouvier (1963), famoso por la investigación criminal conocida como “Bouvier Affaire”, éste a su vez compró la pintura el mismo año, 2014, en Sotheby’s en venta privada por 80’000,000 de dólares, tiempo más tarde Rybolovlev se enteraría en The New York Times la cantidad que pagó Bouvier por la obra, esto enfureció mucho al ruso quien denunció al suizo, terminando el asunto en tribunales.

Dimitri Rybolovlev y Yves Bouvier

Previo a que Sotheby’s realizara la venta privada a Bouvier, un consorcio de corredores de arte formado por Alexander Parish y Robert Simon adquiere en 2005 una pintura descrita solamente como A partir de Leonardo da Vinci en St. Charles Gallery Auction House de Nuevo Orleans, que puso en almoneda la colección de Basil Clovis Hendry Sr. (1919-2004), hombre de negocios de Baton Rouge, Lousiana, con estimados de solamente 1,200 a 1,800 dólares, el consorcio desembolsó menos de 5 mil dólares por la obra, que se mandó a restaurar para quitar toda la pintura que había recibido en restauraciones anteriores y que la habían dañado.

Una vez intervenida la obra, el consorcio de corredores de arte empezó a hacerse a la idea de que la tabla de nogal bien podría ser una creación original, perdida o desconocida, de la mano de Leonardo da Vinci. Flotaban dudas en el ambiente, pero la idea fructificó… La estrategia se puso en marcha. Se presentó una oportunidad importante de exponerla en 2011 en la National Gallery de Londres Leonardo da Vinci: Pintor en la corte de Milán. Los curadores de la muestra la revisaron y aceptaron como un Da Vinci. Entonces, todo cambió de raíz, hasta convertirse en la transacción más elevada de la historia del arte.

Con estos antecedentes Christie’s recibió a consignación “el último Da Vinci”, tal como fuera bautizada la composición por el departamento de marketing que de inmediato detonó su maquinaria para generar una tremenda expectativa a nivel mundial, causando curiosidad a interesados y legos en el arte. Para admirar el atribuido Leonardo da Vinci se formaron inmensas filas en la casa de subastas en Nueva York. El Salvator Mundi en calidad de estrella de rock.

Concluida la venta hubo especulación por conocer quién lo había comprado, en la actualidad sabemos con certeza que fue Mohamed Bin Salman. Posterior a la venta se esperaba que se expusiera en el recién inaugurado Museo del Louvre de Abu Dabi en 2017, en el distrito cultural de la isla de Saadiyat, pero esto no sucedió, como tampoco llegó a la magna exhibición del Museo del Louvre en París en 2019 con el título de Leonardo da Vinci.

Leo la reseña del documental de Antoine Vitkine en The Art Newspaper y se afirma que un examen realizado en los laboratorios del Louvre en junio de 2018 concluyó que Leonardo solo contribuyó en la obra, al museo sí le interesaba la pintura para la exhibición, pero solo etiquetándolo a la baja como “Leonardo y su estudio”. De acuerdo con la película, el príncipe Mohamed Bin Salman insistió en que fuera etiquetado al cien por ciento como un Leonardo da Vinci y colocado junto a la Mona Lisa. De conformidad con el documental, dos funcionarios anónimos del gobierno de Emmanuel Macron afirmaron que el Louvre cuestionó la atribución, es así que el Príncipe rehusó prestar el Salvator Mundi. Si la pintura formase parte de sus colecciones la actitud habría sido otra ¿verdad?

Se habla de un folleto que imprimió el Louvre donde categóricamente contradice los resultados del documental. El folleto suministra información muy precisa de los exámenes científicos realizados a la pintura y pone en entredicho a los dos funcionarios anónimos de Macron. Los resultados del estudio histórico y científico …nos permiten confirmar la atribución de la obra a Leonardo da Vinci, el director del Museo del Louvre Jean-Luc Martinez inclusive escribió el prefacio.

The Art Newspaper descubrió la existencia del folleto de 46 páginas en marzo de 2020 y reportó sus conclusiones afirmativas, aunque el libro nunca fue distribuido, un vocero confirmó que el material se preparó para la eventualidad de que sí expusieran la pintura. Como no fue el caso, el opúsculo aguardará el sueño de los justos para ser impreso.

El documental no menciona dicho material, por lo que se le preguntó a su director Antoine Vitkine la omisión y éste explicó, siguiendo las revelaciones de The Art Newspaper del “libro secreto”, que el Louvre no se pronuncia sobre obras que no son de su propiedad, careciendo de derecho y fundamento para investigar cualquier bien que no forme parte de las colecciones nacionales.

Respeto mucho la erudición del Louvre y no puedo explicar las contradicciones entre el informe que recibió Macron con respecto a los resultados del Louvre y el libro secreto, que su publicación fue pagada por Arabia Saudita, estoy confiando en que el presidente de la República Francesa no tuvo acceso a esa información cuando tomó su decisión. En cualquier escenario es imposible subestimar la presión política de por medio cuando son de sobra conocidos los intereses del Louvre y los de Francia en Arabia Saudita. Lo que, sin entrar en difamaciones ni lanzar calumnias, contamina lo que debiera ser un debate objetivo y científico, académico, entre auténticos conocedores y expertos.

Antes de presentar el documental, Jean-Luc Martinez fue entrevistado en un encuentro con el embajador de Arabia Saudita para explicar la posición del museo. Algunos días previos a que saliera al aire el documental en la televisión francesa, los periódicos The New York Times y La Tribune de L’art de repente tuvieron acceso al folleto y publicaron sus más llamativas conclusiones: “Soporte de nogal utilizado por Leonardo da Vinci, dibujo muy fino casi imperceptible (ilustrado por rayos infrarrojos) muy parecido al de la Mona Lisa y el San Juan Bautista, arrepentimientos, los rizos del pelo de Jesucristo, a pesar de abrasiones y faltantes se encuentra una técnica conocida de capas transparentes que ayudan de la sombra a la luz.”

Tratar de distinguir categóricamente la mano del maestro y la de sus asistentes del taller durante el Renacimiento, es recorrer un camino peligroso, escribió Scott Reyburn en The Art Newspaper de marzo del año pasado. Reyburn cita al profesor Jonathan Nelson quien afirma “Virtualmente todas las pinturas hechas por los maestros del Renacimiento fueron realizadas con varios grados de ayuda del taller”.

Todavía no termina este juego de intereses en conflicto por lo que no acabamos de conocer todos y cada uno de los vericuetos de esta compra millonaria, al momento tengo entendido que se desconoce el paradero del Salvator Mundi.