Fernando Orozco y Berra, el joven médico de corazón incomprendido

Fernando Orozco y Berra, el joven médico de corazón incomprendido

La novela y la historia han estado siempre hermanadas en su carácter de discursos temporales, ambos son expresiones de una similar necesidad de apresar el tiempo. Sin embargo, es imposible negar la forma en que se entrelazan; las guerras y revoluciones necesitan quien las escriba, quien dé testimonio de la ruptura de un tiempo político determinado y las cambios sociales que paulatinamente van modificando una sociedad.

En México, la literatura emerge en condiciones de colonialidad que pueden traducirse en la imposibilidad de escribir e imprimir libremente.  La colonialidad se manifiesta también en la tradición ideológica que devalúa los productos culturales americanos frente a los generados en la Península Ibérica. El movimiento independentista permite que por primera vez surjan expresiones literarias propias, lo que no significa que fueran ajenas a la influencia de la literatura europea.

De acuerdo a Ignacio Manuel Altamirano, en el ámbito de la novela, “El Fistól del diablo” de Manuel Payno fue una obra que gozó de gran popularidad al ser un estudio de esta primera sociedad mexicana, un poco diferente de la sociedad novohispana, que además gozaba de estilo elegante gracias a la influencia de la literatura francesa. Para Altamirano, tuvieron que pasar más de dos décadas para que apareciera otra novela digna de representar a la literatura mexicana:

“La Guerra de 30 años” de Fernando Orozco y Berra (lote 142), “novela bellísima, original, escéptica, sentida, que respira voluptuosidad y tristeza y que es la pintura fiel de las impresiones de un corazón corroído por el desengaño y por la duda  que había entrado en el mundo, ávido de amor y de goces… “

Lote 142: Primera Novela Romántica Mexicana. Joya Bibliográfica por su Rareza.

Así, la obra de Orozco y Berra es considerada como la primera novela romántica en México. El romanticismo, en su vertiente nacionalista fue determinante en la formación de los escritores surgidos después de la Independencia. Entre 1830 y 1850 los precursores de la novela encarnaron en su vida y en sus obras ese ideal romántico forjado en Europa, aunque algo de mexicano se percibía ya en su prosa. El autor escribió esta gran obra después de que una elegante dama de la ciudad de Puebla correspondió a sus galanteos durante siete años y al final no se sabe si por iniciativa de él o de ella, el novelista regresó a vivir a la ciudad de México con una grave enfermedad en cuerpo y espíritu. Fue ahí donde quizá buscando contrarrestar esa enfermedad depresiva forjó la trama de esta historia. En ella narra sus propias desgracias amorosas, sublimadas a través de la figura de un don Juan muy prematuro que es seducido por una jamona (como entonces se denominaba a las señoras mayores y entradas en carnes). A partir de ese lance precoz, va pasando por los brazos de Luisa, María, Ángela, Serafina, Lola y muchas más acumulando desengaños y traiciones. Al cumplir los 30 años -de ahí el título de la novela- descubre que su vida entera se resume en la búsqueda infructuosa del amor ideal y concluye que en el corazón de las mujeres sólo encontró dureza, interés monetario y pragmatismo. Ese concepto de la mujer fue prototípico del primer romanticismo; las mujeres aladas, frágiles, hechas sólo de espíritu se esfumaban entre las manos de los poetas románticos y resultaban inexistentes. Novelas y autores se entreveraban sin el menor pudor; ideal estético y modo de vivir enlazados por un mismo afán autodestructivo. Fernando Orozco y Berra tuvo una existencia solitaria, nacida de su rechazo a las normas sociales implementadas durante el virreinato de su acendrado liberalismo. De algún modo, Gabriel, su personaje central recreó ese rechazo; y las mujeres allí retratadas encarnaron la falta de libertad, de espiritualidad y de sentido poético. La verosimilitud del autor provocó que las mujeres allí involucradas y sus familiares se pusieran tan furiosos, al grado de comprar y destruir casi todos los ejemplares, un domingo después de misa, según dicen.

El fin del virreinato y el inicio del México independiente tuvieron dos características definidas: un resquebrajamiento social que no dejaba surgir lo nuevo y un sistema político caótico. Los sensibles poetas románticos no encajaban dentro de esa dura paradoja existencial. Ante ello, su única medicina fue la novela de desamor.

En la Subasta de Libros Antiguos y Contemporáneos, que se llevará a cabo el próximo martes 27 de abril ponemos a su disposición esta emblemática novela de Fernando Orozco, catalogada con el número 142.

Subasta con aforo máximo de 10 personas, con un subastador conduciéndola | Cerro de Mayka, Lomas de Chapultepec | Martes 27 de abril | 5:00 p.m. | Catálogo digital | Participe por ofertas telefónicas o en ausencia, envíe un correo electrónico indicando el lote de su interés a: ofertasenausencia@mortonsubastas.com | Tel: (55) 5283 3140 | Participe en línea a través de las plataformas Bidsquare y la app de Morton Subastas | Si tiene alguna duda con su registro en línea, envíe un correo electrónico a web@mortonsubastas.com